|
ARTÍCULOS DE OPINIÓN Crisis ambiental último llamado En el cuerpo destrozado del Alma Mater Información... más que un derecho, un deber PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL |
|
MODERNIZACIÓN
Se restauraron 4 páginas corruptas, corrigieron 523 enlaces y migró el sitio a UTF-8.
|
|
Participación
CIUDADANA ELECCIONES PRESIDENCIALES 1999. UN
RETO POLÍTICO DE
TODOS Por: Luis Alberto Rivera La
firma de los Acuerdos de Paz en 1992 abrió las puertas pare crear las
condiciones propicias para un mejor desarrollo de los procesos
políticos. La incorporación
de la
ex- guerrilla
como partido políticos, así como la aparición de nuevas
instituciones con ideas diversas plantean un panorama inédito en la
historia de El Salvador. Sin
embargo, y pesar que en la
actualidad cualquier persona puede profesar
su afiliación
política, o
su forma de
ver al Sistema,
sin temor
a las
represalias típicas
de las décadas anteriores, todavía
no hay las condiciones necesarias para una verdadera participación
ciudadana. Los
partidos políticos, tal y como lo establece el Artículo 85 de la
Constitución de la República, tienen el monopolio para que las persona
puedan accesar a cargos públicos. Abrir
ese esquema es entonces el
reto para la clase política, ya que son ellos mismos
los que deberán,
si es
que lo consideran, hacer
los cambios constitucionales necesarios para cambiar dicha situación. A
esto se deben
sumar los
resultados que
proporcionan la mayoría
de sondeos de opinión sobre la confianza y credibilidad que la población
tiene hacia los políticos, en todos los casos les respuestas no son nada
favorables. Parte
de estas respuestas es el alto nivel de ausentismo que se presenta en los
eventos electorales, y el del pasado domingo siete de marzo no fue la
excepción. A pesar de los datos presentados por el Tribunal Supremo
Electoral, el cúmulo de
votos aumento con respecto a la elección de diputados y alcaldes de 1997,
el gran ganador continúa siendo el grupo de salvadoreños aptos
para votar que no se presentan a las urnas. Esto
es lo
menos que
puedo pasar, pues
los electores,
se desilusionan al ver
que cada vez existe menos correspondencia entre sus problemas
cotidianos y el accionar de los partidos políticos, sobre todo
porque sus
intereses no
se sienten tomados
en cuenta
en las
plataformas que
desarrollan los
candidatos electos una vez asumen algún cargo público. Aquí
surge el reto: Aceptar otras
formas de participación de la
ciudadanía. Pero
el reto
no es
solamente para
los políticos, sino para todas las personas desde el papel que
juegan en la sociedad. No
solamente se trata de “abrir el monopolio”, sino también de estimular
nuevas formas de organización, no solo política, sino de cualquier tipo,
siempre y cuando estas busquen el desarrollo de la misma comunidad. El
poder de la democracia
reside en
que todos
pueden participar en las decisiones y por lo tanto todas las
opiniones son respetadas, pero para que estas se escuchen debe haber un
nivel aceptable de organización de las comunidades. Por
ejemplo en
la Universidad de
El Salvador.
Si se pretende que las
ideas y propuestas de la comunidad estudiantil sean escuchadas y tomadas
en cuenta, estas deben ser formuladas
a partir de la organización de este sector, o de lo contrario no
tienen la fuerza que podrían tener, y se convierten en simples
palabras que suenan como la lluvia. Asi
mismo, las asociaciones
de profesionales son instituciones desde, las cuales se puede dar respuesta a
las inquietudes de la sociedad, y por lo tanto deberían ser fuertes y
representativas del sector al que aglutinan, sin embargo en la mayoría de
los casos esta no son una prioridad para los profesionales. En
fin desde
cualquier ámbito
de la sociedad puede
promoverse la organización de las personas, y contrarrestar la actitud
individualista que impone
el Sistema Capitalista Neoliberal. El
futuro de la participación ciudadana
dependerá entonces de la
responsabilidad con la que se asuma este compromiso, tanto de la clase política
como del resto de la sociedad. Los
mismos partidos deben buscar un replanteamiento
de su función, ya que con
el actual
accionar de
“maquinarías electoreras” difícilmente podrán detener el
creciente nivel de apatía que existe. Finalmente,
la sociedad en general debe cambiar de actitud y buscar la organización,
ya que solo así se podrá hacer valer su voz, para que sus intereses
puedan tener incidencia directa o indirecta, en el desempeño de la gestión
pública. Se
debe retomar el principio del Estado, es decir, que los salvadoreños nos
demos cuenta que el Estado somos todos y que por lo tanto nuestra
participación es determinante, de
lo contrario otras personas estarán decidiendo por nosotros. |
|
|