PÁGINA PRINCIPAL

TEMÁTICAS

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Crisis ambiental último llamado

Educación a distancia

El canal de Panamá

En defensa de la justicia

En el cuerpo destrozado del Alma Mater

Ética y profesiones

La aldea se está quemando

Información... más que un derecho, un deber

Los buenos y veloces

Más allá de los expatrulleros

Niños de la calle

Participación ciudadana

¿Y el procurador?

ARTE Y LITERATURA UES

INDES - UES

MUJER UES

Qué jodemos los de la U...

UNA ETAPA TRANSITORIA

PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO

¿CUÁL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL?

NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL

EN BUSCA DE LA REPRESENTATIVIDAD

COMUNICADOS AGEUS

ESTATUTOS AGEUS

CRÉDITOS


MODERNIZACIÓN

Se restauraron 4 páginas corruptas, corrigieron 523 enlaces y migró el sitio a UTF-8.
Leer más...

En el cuerpo destrozado del alma mater

yacen  los  cadáveres

 POR MINERVA  CATOBLEPAS.*

 *LEA A CORTAZAR.

 

 La historia no se equívoca, la trayectoria de la Universidad de El Salvador (UES) muy a pesar de equivocaciones coyunturales y la existencia de algunos hijos mal paridos; todavía como reza el viejo resabio “Se niega a morir”.

 En este momento, que está por finalizar el siglo, surgen de entre la basura una serie de interrogantes ineludibles que encuentro en cada recodo de esta casa vieja de provincia, donde el moho y la corroña invaden sus entrañas.

 Vos que lees estas líneas, has abierto alguna vez los ojos para ver el horizonte, para ver mas allá de lo elemental, para leer, pensar y repensar tu historia y la nuestra, simplemente  has abierto los ojos para pensar el porque de la miseria, o “ese algo menos” que la mediocridad reinando a tu alrededor.

 No hay duda que con la firma de la paz, el desarmamiento de algunas estructuras sociales y formas de organización llegan, por conveniencia para una de las partes en el conflicto, al final de su vida útil.

 Y es a partir de este último lapso cuando más se agudiza el descalabro académico, científico y ético de nuestra Alma Mater.

 En los hechos más relevantes del siglo, que este año finaliza, se registran acontecimientos en el ámbito mundial que han afectado el normal desarrollo de la Educación Superior en América Latina  y la UES esta inmersa en ellos.

 La dinámica de políticas económicas y estrategias militares dirigida desde los países hegemónicos han pautado para bien o para mal, la construcción o desdibujamiento de la vida académica-científica y la cohesión político-ideológica dentro de las Universidades Nacionales.

 En la realidad E.E.U.U. durante todo este siglo, ha percibido una amenaza desde el sur del continente, amenaza  que cobra mayor preocupación a partir de 1959 cuando triunfa la revolución cubana y casi sienten en sus entrañas “el cancerígeno del comunismo”.

 Es a partir de este mojón histórico que Estados Unidos  inicia un proceso de implementación de estrategias para combatir la pobreza con programas como “la alianza para el progreso”, que dicho sea de paso,  incluía además la primera iniciativa de Reforma de la Universidad Latinoamericana que fue impulsada desde el centro hegemónico del imperio del norte.

 Como bien lo plantea Jesús García-Ruíz en su libro La Universidad a las Puertas del Tercer Milenio,  “la iniciativa era impulsada por la Agencia Internacional de Desarrollo (AID), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados Americanos (OEA)”, no cabe la menor duda que cualquier intento por cambiar de las criaturas periféricas de América Latina estaba pensado por la madrastra del norte.

 Sin embargo, la mayoría de edificaciones existentes en la UES fueron creadas en este lapso y el impulso de la Reforma Universitaria tiene su pivote en el talón de la  modernización de las décadas de los cincuenta y sesenta; que a la vez trajeron el equipamiento de laboratorios e instrumental multidisciplinario, a tal grado que se registra un boom de la Educación Superior en El Salvador, incluyendo el apogeo del fútbol de “los rojos de la universidad”.

 Esta fenomenología no cumplió completamente los propósitos pensados desde el norte, ya que a la vuelta de veinte años más tarde, mientras la Reforma Educativa conquistaba las cúspides de la educación y la ciencia, la mayoría de la población salvadoreña se revolcaba en una de las peores partes de su miseria histórica.

 La Reforma de la Educación Superior, entonces, como reafirma Jesús García- Ruiz tiene trasfondo esencial: “la preocupación  central del momento era la de neutralizar el impacto social, político y cultural, en la juventud latinoamericana, de la revolución cubana”.

 Por fortuna o desgracia un puñado de estudiantes, docentes, académicos y trabajadores conscientes de la Universidad de El Salvador, tuvieron la valentía de revertir este proceso foráneo, cuyo fin último era desarticular cualquier movimiento con sabor a transformación del pensamiento.

 A partir de estos acontecimientos la UES adquiere una personalidad propia, que en su momento era justificable; sin embargo el costo ha sido alto, una gran mayoría de intelectuales y gente productiva se fueron al exilio; otros desplomaron sus esperanzas a la mitad del sendero.

 El conflicto armado nos envolvió en un torbellino del que todavía no logramos escapar, las atrofias mentales de algunos que se han quedado perdidos en la peor de las noches de esta historia están queriendo repetirla, lo cual es imposible, porque repetir se queda en mera intención y lo que sí se puede hacer es transformarla.

 La UES como ente abstracto ha cumplido su parte en el devenir de los tiempos; pero los sujetos que habitamos en este recinto, seres humanos pensantes cuyo único error es haber dejado de soñar, tenemos la suerte y la responsabilidad de transformar la postrada esencia del Alma Mater de la Minerva.

 Por su puesto que ya pensaste en lo imposible y en efecto es casi imposible; pero tenemos ese “casi” del cual podemos sacar raja.

 Es cierto que somos la única universidad de América Latina que no publica un libro en su imprenta universitaria; pero se debe analizar este fenómeno desde varias perspectivas, por ejemplo la más vital, desde que nos embarcamos en el viaje de “la lucha de clases” nos olvidamos de la lucha por la sobrevivencia y la dignidad de la “U”, la razón de ser de nuestra universidad. 

En términos sencillos hemos sido incapaces de investigar algo novedoso, científico y culturalmente justificable para publicar un libro, la tinta y la imprenta sólo ha sido usada para papelería administrativa y un periódico subvencionado por los gastos de graduación, que dicho sea de paso, tiene un equipo de periodistas subutilizados, los cuales deben asumir la responsabilidad científica del periodismo, es decir plantear desde los principios comunicológicos, la problemática universitaria con sus respectivas posibles soluciones, pero sólo intentan vender una imagen de la UES tristemente alejada de la realidad.

 Podemos seguir enumerando crímenes dentro del Alma Mater, sin embargo las momias “académicas”;  jóvenes pero momias, están a punto de guardarse en su sarcófago respectivo.

 Existen tantas cosas inexplicables al raciocinio, por ejemplo Decanos que han hecho de algunas facultades su patrimonio estratégico. Por el momento no sigamos gastando pólvora en sopes y pensemos en el futuro, que es lo que ahora debe preocuparnos.

 Estamos al borde de la elección de nuevas autoridades, lo cual causa esperanzas y preocupaciones al mismo tiempo. Esperanzas porque  al menos la retórica de algunos candidatos a Rector habla de la investigación científica y la cualificación académica como punto de partida,  de lo cual sólo falta decir que no asumirán compromisos con grupúsculos que tienen años de estar devorando la dignidad universitaria. Y aflicción porque corresponde el riesgo de continuar equivocándonos con autoridades, docentes y personal administrativo carente de visión y coeficiente intelectual.

 No es posible continuar balbuceando discursos calcados sin tomar como punto de partida la práctica cotidiana, el mismo Doctor Che Guevara dijo que la mejor forma de decir las cosas es haciéndolas.

 Lastimosamente el espacio para continuar hablando como estudiante anónimo desde mi trinchera de escribiente se ha agotado; pero puedo apuntar disparando estas ideas.

 Los estudiantes tenemos la responsabilidad de iniciar, diciendo lo que sentimos y pensamos, desde la más elemental forma de decirlo: Haciendo, cumpliendo nuestra parte, estudiando, analizando la realidad y tomando la verdad como bandera. Es urgente, como se propuso en artículos anteriores de Opinión Estudiantil, organizarnos para retomar la dignidad universitaria como utopía.

 Claro, no es fácil el modelo económico, su filosofía sobre la dignidad humana se contrapone irremediablemente con nuestros objetivos. Existen un sin fin de compañeros carentes de memoria histórica y sueños colectivos que los ha producido la post guerra y la calamidad humanista reinante en nuestro país. Es necesario solucionarlos desde la razón y la ciencia...

 Es correcto, urge que las autoridades y los docentes den pautas para iniciar este trabajo, sin embargo sus capacidades han tocado fondo.

 Uno que otro se ha acercado a mí para proponerme que plantee la desvinculación política  partidaria, y simplemente contesté desconocer tal vínculo, por fortuna ahora, no es determinante y no es necesaria su existencia dentro del campus; pero sí debe quedar sentado que la Universidad de El Salvador para ser propositiva necesita decir sus verdades a quien se lo merezca, pero a su vez, tomando como punto de partida la investigación y el criterio científico.

 Ya no es posible seguir tolerando el comodismo académico que desborda en miseria intelectual. Es necesario crear una herramienta para evaluar docentes, autoridades y personal administrativo. Si ellos reciben salario deben realizar un trabajo que produzca lo necesario para el bienestar de la colectividad universitaria.

 Es triste pero hay que decirlo, un alto porcentaje de trabajadores y docentes se resguardan en las enaguas de un discurso de izquierda incoherente, porque los verdaderos revolucionarios luchan por el bien común sin esperar un cinco quebrado por la mitad. Pero aquí en nuestra realidad hablan como de izquierda pero nos están robando como los de la derecha. Es simple el ejemplo, si te pagan por impartir una clase lo mínimo que se espera es calidad académica, si no es robo. Ahora ustedes juzguen, cuanto defraudador de la dignidad universitaria existe. Otro caso, si te pagan por barrer, barre lo mejor posible porque la parte integrante del respeto de los derechos del trabajador es desempeñar su trabajo con excelencia.

 Es necesaria la revolución intelectual en la Universidad de El Salvador, para sacar la escoria que nos está jodiendo la vida.

 

  

INICIO DE PÁGINA