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ARTÍCULOS DE OPINIÓN Crisis ambiental último llamado En el cuerpo destrozado del Alma Mater Información... más que un derecho, un deber PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL |
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MODERNIZACIÓN
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En el cuerpo destrozado del alma mater yacen los cadáveres POR
MINERVA CATOBLEPAS.* *LEA
A CORTAZAR. La
historia no se equívoca, la trayectoria de la Universidad de El Salvador
(UES) muy a pesar de equivocaciones coyunturales y la existencia de
algunos hijos mal paridos; todavía como reza el viejo resabio “Se niega
a morir”. En
este momento, que está por finalizar el siglo, surgen de entre la basura
una serie de interrogantes ineludibles que encuentro en cada recodo de
esta casa vieja de provincia, donde el moho y la corroña invaden sus
entrañas. Vos
que lees estas líneas, has abierto alguna vez los ojos para ver el
horizonte, para ver mas allá de lo elemental, para leer, pensar y
repensar tu historia y la nuestra, simplemente
has abierto los ojos para pensar el porque de la miseria, o “ese
algo menos” que la mediocridad reinando a tu alrededor. No
hay duda que con la firma de la paz, el desarmamiento de algunas
estructuras sociales y formas de organización llegan, por conveniencia
para una de las partes en el conflicto, al final de su vida útil. Y
es a partir de este último lapso cuando más se agudiza el descalabro
académico, científico y ético de nuestra Alma Mater. En
los hechos más relevantes del siglo, que este año finaliza, se registran
acontecimientos en el ámbito mundial que han afectado el normal
desarrollo de la Educación Superior en América Latina
y la UES esta inmersa en ellos. La
dinámica de políticas económicas y estrategias militares dirigida desde
los países hegemónicos han pautado para bien o para mal, la construcción
o desdibujamiento de la vida académica-científica y la cohesión político-ideológica
dentro de las Universidades Nacionales. En
la realidad E.E.U.U. durante todo este siglo, ha percibido una amenaza
desde el sur del continente, amenaza
que cobra mayor preocupación a partir de 1959 cuando triunfa la
revolución cubana y casi sienten en sus entrañas “el cancerígeno del
comunismo”. Es
a partir de este mojón histórico que Estados Unidos
inicia un proceso de implementación de estrategias para combatir
la pobreza con programas como “la alianza para el progreso”, que dicho
sea de paso, incluía además
la primera iniciativa de Reforma de la Universidad Latinoamericana que fue
impulsada desde el centro hegemónico del imperio del norte. Como
bien lo plantea Jesús García-Ruíz en su libro La Universidad a las
Puertas del Tercer Milenio, “la
iniciativa era impulsada por la Agencia Internacional de Desarrollo (AID),
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados
Americanos (OEA)”, no cabe la menor duda que cualquier intento por
cambiar de las criaturas periféricas de América Latina estaba pensado
por la madrastra del norte. Sin
embargo, la mayoría de edificaciones existentes en la UES fueron creadas
en este lapso y el impulso de la Reforma Universitaria tiene su pivote en
el talón de la modernización
de las décadas de los cincuenta y sesenta; que a la vez trajeron el
equipamiento de laboratorios e instrumental multidisciplinario, a tal
grado que se registra un boom de la Educación Superior en El Salvador,
incluyendo el apogeo del fútbol de “los rojos de la universidad”. Esta
fenomenología no cumplió completamente los propósitos pensados desde el
norte, ya que a la vuelta de veinte años más tarde, mientras la Reforma
Educativa conquistaba las cúspides de la educación y la ciencia, la
mayoría de la población salvadoreña se revolcaba en una de las peores
partes de su miseria histórica. La
Reforma de la Educación Superior, entonces, como reafirma Jesús García-
Ruiz tiene trasfondo esencial: “la preocupación
central del momento era la de neutralizar el impacto social, político
y cultural, en la juventud latinoamericana, de la revolución cubana”. Por
fortuna o desgracia un puñado de estudiantes, docentes, académicos y
trabajadores conscientes de la Universidad de El Salvador, tuvieron la
valentía de revertir este proceso foráneo, cuyo fin último era
desarticular cualquier movimiento con sabor a transformación del
pensamiento. A
partir de estos acontecimientos la UES adquiere una personalidad propia,
que en su momento era justificable; sin embargo el costo ha sido alto, una
gran mayoría de intelectuales y gente productiva se fueron al exilio;
otros desplomaron sus esperanzas a la mitad del sendero. El
conflicto armado nos envolvió en un torbellino del que todavía no
logramos escapar, las atrofias mentales de algunos que se han quedado
perdidos en la peor de las noches de esta historia están queriendo
repetirla, lo cual es imposible, porque repetir se queda en mera intención
y lo que sí se puede hacer es transformarla. La
UES como ente abstracto ha cumplido su parte en el devenir de los tiempos;
pero los sujetos que habitamos en este recinto, seres humanos pensantes
cuyo único error es haber dejado de soñar, tenemos la suerte y la
responsabilidad de transformar la postrada esencia del Alma Mater de la
Minerva. Por
su puesto que ya pensaste en lo imposible y en efecto es casi imposible;
pero tenemos ese “casi” del cual podemos sacar raja. Es
cierto que somos la única universidad de América Latina que no publica
un libro en su imprenta universitaria; pero se debe analizar este fenómeno
desde varias perspectivas, por ejemplo la más vital, desde que nos
embarcamos en el viaje de “la lucha de clases” nos olvidamos de la
lucha por la sobrevivencia y la dignidad de la “U”, la razón de ser
de nuestra universidad. En
términos sencillos hemos sido incapaces de investigar algo novedoso,
científico y culturalmente justificable para publicar un libro, la tinta
y la imprenta sólo ha sido usada para papelería administrativa y un periódico
subvencionado por los gastos de graduación, que dicho sea de paso, tiene
un equipo de periodistas subutilizados, los cuales deben asumir la
responsabilidad científica del periodismo, es decir plantear desde los
principios comunicológicos, la problemática universitaria con sus
respectivas posibles soluciones, pero sólo intentan vender una imagen de
la UES tristemente alejada de la realidad. Podemos
seguir enumerando crímenes dentro del Alma Mater, sin embargo las momias
“académicas”; jóvenes
pero momias, están a punto de guardarse en su sarcófago respectivo. Existen
tantas cosas inexplicables al raciocinio, por ejemplo Decanos que han
hecho de algunas facultades su patrimonio estratégico. Por el momento no
sigamos gastando pólvora en sopes y pensemos en el futuro, que es lo que
ahora debe preocuparnos. Estamos
al borde de la elección de nuevas autoridades, lo cual causa esperanzas y
preocupaciones al mismo tiempo. Esperanzas porque al menos la retórica de algunos candidatos a Rector habla de
la investigación científica y la cualificación académica como punto de
partida, de lo cual sólo
falta decir que no asumirán compromisos con grupúsculos que tienen años
de estar devorando la dignidad universitaria. Y aflicción porque
corresponde el riesgo de continuar equivocándonos con autoridades,
docentes y personal administrativo carente de visión y coeficiente
intelectual. No
es posible continuar balbuceando discursos calcados sin tomar como punto
de partida la práctica cotidiana, el mismo Doctor Che Guevara dijo que la
mejor forma de decir las cosas es haciéndolas. Lastimosamente
el espacio para continuar hablando como estudiante anónimo desde mi
trinchera de escribiente se ha agotado; pero puedo apuntar disparando
estas ideas. Los
estudiantes tenemos la responsabilidad de iniciar, diciendo lo que
sentimos y pensamos, desde la más elemental forma de decirlo: Haciendo,
cumpliendo nuestra parte, estudiando, analizando la realidad y tomando la
verdad como bandera. Es urgente, como se propuso en artículos anteriores
de Opinión Estudiantil, organizarnos para retomar la dignidad
universitaria como utopía. Claro,
no es fácil el modelo económico, su filosofía sobre la dignidad humana
se contrapone irremediablemente con nuestros objetivos. Existen un sin fin
de compañeros carentes de memoria histórica y sueños colectivos que los
ha producido la post guerra y la calamidad humanista reinante en nuestro
país. Es necesario solucionarlos desde la razón y la ciencia... Es
correcto, urge que las autoridades y los docentes den pautas para iniciar
este trabajo, sin embargo sus capacidades han tocado fondo. Uno
que otro se ha acercado a mí para proponerme que plantee la desvinculación
política partidaria, y
simplemente contesté desconocer tal vínculo, por fortuna ahora, no es
determinante y no es necesaria su existencia dentro del campus; pero sí
debe quedar sentado que la Universidad de El Salvador para ser propositiva
necesita decir sus verdades a quien se lo merezca, pero a su vez, tomando
como punto de partida la investigación y el criterio científico. Ya
no es posible seguir tolerando el comodismo académico que desborda en
miseria intelectual. Es necesario crear una herramienta para evaluar
docentes, autoridades y personal administrativo. Si ellos reciben salario
deben realizar un trabajo que produzca lo necesario para el bienestar de
la colectividad universitaria. Es
triste pero hay que decirlo, un alto porcentaje de trabajadores y docentes
se resguardan en las enaguas de un discurso de izquierda incoherente,
porque los verdaderos revolucionarios luchan por el bien común sin
esperar un cinco quebrado por la mitad. Pero aquí en nuestra realidad
hablan como de izquierda pero nos están robando como los de la derecha.
Es simple el ejemplo, si te pagan por impartir una clase lo mínimo que se
espera es calidad académica, si no es robo. Ahora ustedes juzguen, cuanto
defraudador de la dignidad universitaria existe. Otro caso, si te pagan
por barrer, barre lo mejor posible porque la parte integrante del respeto
de los derechos del trabajador es desempeñar su trabajo con excelencia. Es
necesaria la revolución intelectual en la Universidad de El Salvador,
para sacar la escoria que nos está jodiendo la vida. |
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