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LA ALDEA SE ESTÁ QUEMANDO

Por: Max Herrador

 

Mientras la aldea se esta quemando, muchos se divierten viendo la NBA por la televisión. Terminó la huelga de los jugadores y el show continúa, aún cuando su misma choza está prendiendo en llamas, pero no ha llegado hasta el grado de interrumpir el fluido eléctrico, cuando esto suceda entonces se darán cuenta lo que pasa en realidad.

Lo que pasa en verdad es que en Asia Oriental más de 20 millones de personas recayeron en la pobreza el año pasado, y donde, en el mejor de los casos, se prevé un crecimiento desacelerado e inestable durante varios años. Rusia, castigada por la crisis económica y política, atrapada entre dos mundos, entre dos sistemas, en ninguno de los cuales se siente cómoda. Japón, la segunda economía mundial, tan importante para la recuperación de Asia Oriental, con un gobierno empeñado en la reforma económica, y a pesar de todo en fase de recesión, lo que trae repercusiones profundas no sólo en Asia, sino en todo el mundo. Pruebas nucleares con posibilidades de conflicto entre la India y Pakistán. Amenazas de guerra en Eritrea y Etiopía. Bombas en Kenya y Tanzania.

Y, para complicarlo todo, El Niño llegó con toda su fuerza devastadora, especialmente para los pobres (solo en El Salvador se necesitan 12,000 millones de colones para reconstruir los estragos). En Bangladesh, las inundaciones sumergieron a dos terceras partes del país durante más de dos meses el año pasado, echando por tierra muchos de los recientes progresos sociales y económicos. En China, el anegamiento de la región del río Yang Tse causó la pérdida de 3,500 vidas, destruyó cinco millones de viviendas y desalojó a 200 millones de personas.

Estas son algunas cosas que suceden en el mundo, indicadores que no son simples indicios, sino, verdaderos signos de que la situación no anda nada bien; sin embargo, mientras vemos las grandes fluctuaciones de Hollywood, los éxitos de las grandes corporaciones y el Dow Jones en relativa estabilidad, los científicos informáticos de Salt Lake se están haciendo locos (el periódico The Wall Street anuncia que en Utha, los psiquiatras tienen mucha demanda gracias a los desequilibrios de los discípulos de Bill Gates).

Pero el desequilibrio de las riquezas es cada vez más precipitado. En un extremo del espectro se encuentran las 225 personas más ricas del mundo. Su riqueza combinada es superior al billón de dólares (una cifra de doce ceros), equivalente al ingreso del 47% de la población mundial más pobre (2,500 millones).

 La enormidad de la riqueza de estas 225 personas contrasta escandalosamente con los ingresos bajos del resto de la humanidad. La riqueza de las quince personas más ricas, por ejemplo, supera el producto interno bruto de Africa, al sur del Sahara; la de 32, supera el de Asia meridional, la de 84 es superior al de China. El efecto concentrador del capitalismo neoliberal es incuestionable: sí en 1960, el 20 % de la población que vivía en los países más ricos percibía 30 veces el ingreso del 20 % más pobre; en 1995, percibía 82 veces ese ingreso. Desde esta perspectiva, el capitalismo es un éxito indudable. Pero desde una perspectiva humana, es un fracaso.

Un fracaso que se traduce en una crisis de la población mundial, que en los próximos 25 años habrá aumentado en más de 3,000 millones de personas. Una crisis mundial de abastecimiento de agua, que en el año 2025 provocará una situación de escasez crónica de ese elemento para 2,000 millones de personas. Una crisis de urbanización, que significará la triplicación de las poblaciones urbanas en los próximos 30 años. En el año 2020, dos tercios de la población de Africa vivirá en ciudades (ciudades sin el menor crecimiento económico). Una crisis de la seguridad alimentaria, lo que significa que en los próximos 30 años habrá que duplicar la producción de alimentos.

El panorama viéndolo desde esta perspectiva es cada vez más sombrío, no existe un modelo definido para hacerle frente al neoliberalismo, los intelectuales de oposición no logran formalizar sus propuestas en una forma clara. El individualismo parece haberse posesionado del mercado y de la mente de las personas, hasta de los que se hacen llamar de izquierda y que viven enFrente porque ya no son frente de nada, dejaron de representar lo que antes eran, perdonen los que se sienten aludidos pero las cosas son como son y los estudiantes no estamos para avalar la demagojia. La corrupción echa al traste todo esfuerzo por tratar de enmendar la situación.

Parece ser que los líderes no han entendido que esto ya no se trata de un juego de poder, si no más bien, de un juego de sobrevivir todos juntos, incluyéndose ellos y sus familias.  Se trata de ser maduros y discernir soluciones, no importando de donde vengan las ideas, sí de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, lo importante es que estas soluciones den respuesta a las grandes mayorías que son las que le dan estabilidad real al planeta, no podemos seguir viendo los altos índices de pobreza en El Salvador con indiferencia. Hasta 1997 el 49% de los hogares salvadoreños viven en extrema y relativa pobreza, algo que no podemos permitir que continúe sucediendo, los estudiantes debemos prepararnos eficientemente para largo plazo, el profesional no debe continuar apoyando los paradigmas establecidos, los docentes deben romper sus esquemas de enseñanza, es decir, comprometernos todos a tomar cartas en el asunto y salir de la mediocridad que nos inunda.

Mientras unos esperan ansiosos la WWF (lucha libre profesional estadounidense), otros ya empiezan a exigir mejores formas comunicativas para los jóvenes, pero sus esfuerzos no alcanzan a madurar en la mentalidad del neoliberalismo. Mientras grupos de intelectuales se reúnen para formular las bases de un plan de nación (siendo un esfuerzo muy bien visto en la comunidad internacional), otros incluyendo a Paquito Flores se hacen los mareados en retomar este documento en su plan de gobierno, no así en sus discursos proselitistas de campañas políticas.

No obstante, aún cuando utópicamente se cuente con la voluntad de todos los ciudadanos, existen dos grandes organismos internacionales de donde depende la solución de las macroproblemáticas planteadas en el ámbito mundial y que puedan resolverse en una forma efectiva, son estos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Revisando las funciones de cada uno de ellos encontramos que el mandato del Fondo comprende la supervisión, las cuestiones cambiarias, la balanza de pagos, las políticas de estabilización que promueven el crecimiento, y los instrumentos conexos. El mandato del Banco se centra en los componentes y la adecuación de los programas y prioridades en materia de desarrollo, incluidas las políticas estructurales y sectoriales y, por lo tanto, en la creación de una sólida base para el desarrollo: una tarea de prevención de crisis.

Sin embargo, la realidad nos dice que sus funciones han sido viciadas por intereses ajenos a los que crearon estos organismos, sin duda la corrupción ha llegado a todos los niveles y la sostenibilidad de las sociedades está en tela de juicio por la falta de valores éticos de los líderes mundiales. De continuar así todo los ríos se secarán y nos terminaremos inundando en un mar de lamentos y bochornos.

Para terminar debemos interpretar los últimos acontecimientos financieros mundiales, y decimos, que el Banco Mundial  aparentemente ha empezado a tomar más madurez en sus decisiones (al ver la lenta recuperación de la bolsa de Brasil y otros signos del Oriente meridional), pero el Fondo aún no despunta sus iniciativas en pro de la defensa de la humanidad (no existe un verdadero apoyo a largo plazo para los países pobres). Así concluimos diciendo que la brecha entre la salvación y el armagedón es cada vez más ancha y que la aldea se continúa quemando mientras los ciudadanos no se detienen a reflexionar, aún cuando la ven arder en llamas desde arriba del freeway.

 

  

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