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Para que sirven las cuotas universitarias

 Por: Teresa Escalona

 

Actualmente el presupuesto universitario asciende a 184 millones de colones, los cuales no alcanzan a cubrir los gastos de mantenimiento de la planta física de la Universidad de El Salvador y mucho menos alcanza a cubrir la inversión en equipo técnico para las prácticas estudiantiles, ni tampoco para el pago de salarios adecuados para los investigadores y docentes universitarios.

 Esta realidad ha marcado los últimos veinte años de la vida universitaria y ha sido necesario recurrir a la cooperación internacional para construir y reconstruir edificios adecuados para el funcionamiento del Alma Mater.

 Sin embargo, esto no es suficiente y las autoridades han visto, en el cobro de las cuotas diferenciadas, una solución para palear de alguna forma las múltiples necesidades de la comunidad universitaria.

 Es aquí donde viene la polémica, sobre el mecanismo de cobro de las cuotas de pago y la justeza en los montos. El ejemplo más común es la inconformidad existente, cuando hay estudiantes que vienen a la UES en vehículo propio y pagan la cuota mínima, mientras algunos estudiantes provenientes de sectores populares -que apenas ajustan para el pago de su pasaje público- y pagan la cuota más alta de escolaridad.

 La primera interrogante que surge es ¿cuál es el criterio que utilizan las autoridades universitarias para asignarle a un estudiante el pago de su cuota de escolaridad?. La segunda pregunta es ¿en qué se utilizan los fondos recaudados en concepto de escolaridad?

 Para quienes no saben, en 1999, la mitad de los estudiantes han pagado la cuota única de escolaridad (150 colones), que sólo en este año ha permitido recaudar a la UES un total de 9.5 millones de colones.

 Los estudiantes tenemos miles de interrogantes, cuando vemos que el campus universitario, en el lado de la arboleda (frente a la concha acústica) parece un botadero de basura, o cuando el edificio de Filosofía tiene baños, sin lavamanos, -amén de mencionar los olores que despiden- o cuando no encontramos suficiente material bibliográfico en las bibliotecas.

 No obstante esta triste realidad, al estudiante se le promete al ingresar a la UES, que va a tener acceso a material didáctico, laboratorios, adecuadas instalaciones y todo tipo de facilidades para su formación profesional.

 De ahí que la pregunta de “los 64 mil pesos” siga siendo, ¿qué se ha hecho con el pago de la cuota única de los estudiantes, la cual asciende a 150 colones?.

 La reflexión que estamos obligados a hacernos es en dos vías, la primera, a las autoridades, quienes están obligadas a cumplir sus promesas y a rendir cuentas sobre el uso de los fondos estudiantiles. En la segunda vía, es para el estudiantado, quienes debemos supervisar el destino de los fondos provenientes del pago de nuestras cuotas  (fondos que según el art. 71de la Ley Orgánica, deben constituir al menos en un 70%, un fondo especial para el otorgamiento de becas  a estudiantes de bajos recursos, etc. ) y de esta manera exigir que se cumplan las promesas hechas.

 Está claro que el estudiantado tiene todo el derecho a exigir a las autoridades la información suficiente sobre la inversión de sus pagos y la obligación de mantenerse alerta ante cualquier mala o nula inversión en la UES de sus cuotas.

 Si el 55% de los estudiantes que ingresan a las UES lo hacen de colegios privados, donde las cuotas oscilan entre 400 a 1500 colones, bien valdría la pena pensar, sino sería un error cerrar la posibilidad de tener una entrada extra para que la institución la invierta, por ejemplo, en un digno y amplio comedor univesitario, qué tanta falta nos hace a toda la comunidad universitaria, así como canchas deportivas y todo tipo de equipos y laboratorios para las prácticas profesionales.

 En todo caso, el estudiantado universitario tiene que organizarse para así poder canalizar su potencial juvenil y  de esta forma maximizar los logros que sólo unidos podemos alcanzar,  para tener una Universidad Nacional de la cual podamos sentirnos más orgullosos.

 

   

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