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ARTE Y LITERATURA UES Elogio de paquines y tiras cómicas PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL |
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MODERNIZACIÓN
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El
Viento. El viento
sopla con su arrastrante fuerza y las nubes se pintan de gris nuevamente,
ella camina con sus ojos fríos, tanto que congelan las miradas,
resignadas y tristes como esperando invierno, erguida y espigada la figura
de hielo camina contra el viento inspirando autoridad, devorando un paso
tras otro entre espejos vidrio cemento y su rostro caucásico
inquebrantable. A un costado en lo alto en un balcón, la rosa arrogante
de un Manhattan, abriendo sus pétalos finos mágicos vanidosos sin sol,
en la luz difusa de otoño que se viene arrebatando por los barrios de
colores opacos, con su vendaval de hojas agonizantes, aún vivas por el
viento que las mueve volantes hacia el sur y en su canto llano lamenta el
decrepito destino inesquivable como el viento mismo en dirección
incierta. Basto imperio verde que después de cubrirlo todo con hojas y
aves, sedes en aquellas latitudes tu vitalidad a otros parajes y
finalmente camina tu pueblo medio muerto junto al viento entre amarillos,
rojos, anaranjados, cafés y corren sin voluntad, con sus sentencias en la
mano, hasta quedar sepultados bajo la sombra de una tormenta asegurando
una fértil primavera. Pero más
allá de la muerte y la vida, el viento continua su camino en perenne
movimiento como las espumas del mar siempre existiendo. Con suerte aquel
aliento frío del norte se encontrará por fin en un cause liviano.
Convertido, después de tanto tiempo de recorrer diferentes horizontes, en
brisa tropical de abril bajando y besando las montañas entre acacias,
helechos, bálsamos, orquídeas, begonias, deslizante por las quebradas húmedas
donde espera sigiloso
el torogoz, alguna manada de xaras, diminutas mariposas blancas
revoloteando con el viento en los pastos inclinados de centavos y abajo
con olor a caimito el río corriendo con su sonido de perpetua risa
natural serpenteando entre las peñas y las cuencas, donde habita el
chimbolo luchando contra la corriente, el camarón encuevado entre las
piedras, la rana agazapada en los lirios, la salamandra confundiéndose
entre los juncales, el zancudo danzando sobre las aguas empozadas más
pacientes y el coral verdugo de los inocentes. Todo en la audición sinfónica
de las aves, el río y el viento que viaja sólo por viajar sin detenerse
ningún momento a descansar, sólo pasa cantando sus ancestrales e
infinitos caminos donde el destino le enscena extraños paisajes. Max
Herrador
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