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ARTE Y LITERATURA UES Elogio de paquines y tiras cómicas PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL |
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MODERNIZACIÓN
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Cincuenta
años después …
El
teatro universitario.
Por
Cesar Pineda. Profesor de los talleres de teatro. El
teatro universitario de la Universidad de El Salvador es una institución
teatral de carácter crítico y pedagógico, que actualmente pertenece a
la Secretaría de Proyección Social, aunque nació en la década de los años
50 en las manos de los maestros André Moreau y Edmundo Barbero, más
tarde fue dirigido por Edwin Pastore, Mario Tenorio y muchos destacados
artífices pioneros del teatro en el ámbito universitario. En
aquellos años esa fue la cuna del movimiento escénico que formó la
historia contemporánea del arte dramático. Por sus tablones hizo eco
Roberto Armijo, Roque Dalton, Manlio Argueta, Alvaro Menéndez Leal,
Roberto Cea, Isabel Dada, Julia Herodier, entre otros y otras diletantes
de nuestras artes salvadoreñas. Este movimiento artístico fue mal visto
por los gobiernos de turno en la década de los 70, llevando al teatro
universitario a su casi extinción, sumergiéndolo en un letargo que ha
durado casi 20 años, de los cuales sólo nos quedan varias anécdotas,
nostalgias y algunas historias que contar. En
1993 surge como el Ave Fénix, de los escombros de la guerra civil y de
las inclemencias que la naturaleza y el abandono heredado de la UES
(terremoto y otras hierbas). Bajo
la dirección de René Lovo, con un compromiso histórico y una visión
diferente en cuanto a la pedagogía artística, comprometida con el arte
popular, sin caer en el panfleto, sin inclinaciones ideológicas o
partidaristas. Con la finalidad de dar una nueva orientación al trabajo
artístico – cultural de la UES y concienciar a la población salvadoreña
de la realidad existente en el país. En
septiembre de ese año se estableció en el edificio inhabitado de las
oficinas centrales, dos años más tarde, por motivos de reconstrucción
del inmueble se asignó otro clausurado edificio que estaba en Ingeniería
Eléctrica, al norte de los límites del campus, cerca de una barranca que
se utilizaba como botadero de desechos. En
1997, continuó la diáspora del arte escénico universitario, desalojados
del improvisado local nuevamente, quedando durante un semestre a la
deriva. Ese mismo año la necesidad de un espacio para desarrollar
nuestras actividades nos llevo a alojarnos en el aula “D” de la
Facultad de Ciencias Económicas, por cierto que al igual que los
anteriores lugares también estaba declarado inhabitable, pero esta vez
nos hicieron firmar a todos los miembros que tanto la facultad como la
universidad se exoneraban de cualquier daño físico que pudiera
ocurrirnos. Luego de este lugar fuimos desalojados nuevamente por
controversias entre la asociación estudiantil de esa facultad y el teatro
universitario. Entonces
por el deseo desesperado de no desaparecer nos alojamos en el ex cafetín
de la Facultad de Ciencias y Humanidades, de donde en un acto arbitrario y
prepotente del ex decano de esa facultad, fuimos no desalojados sino
echados por los custodios que cumplían una orden directa del antes
mencionado y comenzó de nuevo el éxodo del arte escénico universitario. Hoy
en día, no sólo el teatro se encuentra replegado en un lugar declarado
inhabilitado, sino que las artes en general han sido colocadas en el último
peldaño de las prioridades de nuestra alma mater, funcionando en el ex
edificio de la biblioteca central. En
la década de los noventa la peregrinación del teatro universitario ha
llevado a que las y los miembros del grupo se enfrenten a una serie de
riesgos, tanto físicos como psicológicos, por lo que representa este
trabajo en condiciones insalubres y de riesgo fácilmente comprobables por
cualquier ser humano, violentando los derechos más elementales de todo
individuo. Sin
embargo a pesar de todas esas pésimas condiciones el teatro vive en el
campus universitario. Así en noviembre de 1994 se estrenó “Cosas de
Mujeres” una obra conformada por tres piezas cortas de Emilio Carballido
y de Darío Fó, en 1995 se estrenó la pieza juvenil “Cosas de
Muchachos” de Wilebaldo López, en 1996 se presentó “Laberinto” un
excelente collage de creación colectiva, ese mismo año también se
estrenó la farsa “El Retablillo de Don Cristóbal” de Federico García
Lorca. En 1997 se presentó “Hombre y Mujer”, tres piezas cortas de
Tomás Urtusastegui, en 1998 se presentó “Luz Negra” de Alvaro Menéndez
Leal y en 1999, se estrenaron “Alas sobre el Muro” montaje de creación
colectiva y “El Oso” de Antón Chejov. La
mayoría de éstos han sido presentados en el campus universitario, en
centros educativos y en comunidades rurales a nivel nacional, llegando
cada una de estas piezas a por lo menos un centenar de presentaciones.
Pero es nuestra misión fomentar el rescate del arte escénico que
despierta la sensibilidad y espíritu humano en la sociedad civil. Muchas
veces los y las salvadoreñas legitiman el pasado como un presente
latente, y no observan los esfuerzos realizados por la juventud actual,
que lucha por mantener y profesionalizar lo que se heredó de ese pasado
lleno de historias fructíferas para las artes del país. Este esfuerzo
recae sobre jóvenes estudiantes de diferentes facultades que compartimos
un mismo objetivo, nos proyectamos a desarrollar el teatro universitario
para no dejar desfallecer la herencia legada por ese movimiento iniciado
hace más de cinco décadas.
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