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ARTE Y LITERATURA UES Elogio de paquines y tiras cómicas PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL |
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MODERNIZACIÓN
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ESTUDIANTES CUBANOS Un Sitio en el Alma. Por: Antonio López Sánchez. En
esta ocasión Opinión Estudiantil presenta el artículo de un periodista
cubano, el cual habla de lo que significa escribir para “quién sabe
cuantas personas”, en una revista que con 350 ediciones, ha llegado a
ser parte de la vida de estudiantado cubano. La
primera vez, ese lugar terriblemente mágico, es un mito que siempre nos
acompaña. Sea el primer triunfo o fracaso, dolor o despedida; sean los
primeros labios, los cálidos y húmedos abismos de ella ya lejana pero
inolvidable, abrir un umbral desconocido y enfrentar su senda, resulta una
memoria imprescindible. Y casi siempre, a la larga, una nostalgia.
Los
que tenemos en suerte y guerra esta
profesión nos vamos habituando a que cada línea, cada cuartilla
escrita, sea un mensaje que intenta llegar a cada uno de los que las leen.
Unas veces como desde una trinchera, en disparos que sin falta son
ferozmente devueltos, de ahí la guerra; y otras como si las palabras que
uno escribe pertenecieran solamente al que las recibe y le fueran dichas
en luz directa a los latidos, luz que sin falta es hecha sol y también
devuelta. De ahí la suerte. Y allá va cada página llena de uno mismo,
aunque siempre para otros. Tal vez por eso hace falta a veces voltear
hacia nosotros los espejos de papel que nos contienen y, bajo la aprobación
cómplice de los lectores testigos, hacer metralla y claridad hacia los
latidos de este lado. Cuando
estas líneas estén llegando a la vida bajo la lectura, terminado el
largo parto de letras, tintas y papeles, andará el Alma celebrando sus
350 salidas al ruedo. Y sucede que este comunicador estará celebrando
también la “veteranía” de su primer año de trabajo. Y es aquí (al
fin ¿no?) donde van a unirse la memoriosa nostalgia del inicio y la
complicada definición poético - filosófica acerca de lo que significa
escribir para quién sabe cuántas personas y asumir los (buenos o malos)
resultados. Para
este periodista fue el Alma Mater el sitio de esa primera y terrible
magia. El lugar de donde han salido sus primeros
disparos y luces, afortunadamente devueltos hasta ahora en muchos más
soles que guerras. Lugar de primeras sensaciones
de eso que siempre escuchamos llamar “el trabajo”. Aunque para
nosotros, la generación de periodistas de los 90, las redacciones no
fueran aquella suerte de castillo mítico y místico, siempre apresurado
contra el cierre ineludible, entre humos, constantes conversaciones y
furiosos tecleos de máquinas y telex, que tantas veces escuchamos o leímos
desde los redactores de antaño. Aunque ahora exista la necesaria frialdad
del aire acondicionado y la silenciosa efectividad de las computadoras,
todavía una redacción puede despertarse y aunque con menos bullicio,
parir con igual dolor colectivo la próxima edición. Alma
Mater encierra para mi memoria ese conjunto de primeras sensaciones.
Inevitable nostalgia a pesar de lo reciente. Y aunque ciertos caminos me
condujeron a otras labores, siempre me quedó esa huella, ese sentir que
es también MI revista. No sabe nadie cuánto vale cada granito de arena
en hacer este puente mensual entre ustedes y nosotros. Y todos, arena
después, sentimos ese puente como propio. No
sé si puedo confesar que fui el primero de la todavía viva dinastía de
magos que se enredan con el Correo (y aún acuden de vez en cuando a pedir
alguna que otra receta extraviada de su libro de hechicería). Que me arde
una brasita allá (leáse que me encabr..., bueno, eso) cuando todavía
alguien por
ahí pregunta si todavía existimos. Que acudo a toda mi paciencia y
tolerancia (leáse idem al anterior) cuando, a la ligera, hay quien
desacredita el esfuerzo que esconde tras de sí cada ejemplar hecho. Y que
agradezco que haya sido Alma Mater ese primer cálido abismo que recibió
mis pasos del inicio. Quiso
el azar que no sea yo el único en tener
motivos para celebrar esta salida. Más de uno de nosotros lleva
hoy el mérito y memorias en este casi recuento. A todos nos digo que vale
por lo hecho pero que mucho falta. Y a los que siguen estas páginas,
pues, sean serios y críticos con los disparos y las luces que escribimos.
Recíbanlos sabiendo que hay bastante camino detrás de cada uno de ellos.
Así podremos crecer más ustedes y nosotros. Así haremos posible que
siga existiendo, para todos, un sitio aquí en el Alma.
Tomado
de la Revista “Alma Mater” Voz
de los estudiantes cubanos Edición:
Septiembre/99. |
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