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ARTE Y LITERATURA UES Elogio de paquines y tiras cómicas PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL |
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MODERNIZACIÓN
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ROQUE
NOS ESCRIBE DESDE ADENTRO
Por: Elmer Enrique Ruano Ross.
Estudiante de Primer Año de Periodismo. Soy Roque Dalton García y todo lo que voy a contarte hoy sé que
te va a llevar a sentir un amor por las letras y por la patria, tan grande
como el que yo sentí alguna vez. De pequeño era “jodión” y tripudito, y aunque sobre mí
pesaba el bochorno de ser un “hijo bastardo”, no me importaba porque
mi mamá me dio todo el amor y el apoyo que nunca me dio el inglés Winald
Dalton, a quien al conocer, no me provocó ni el más mínimo sentimiento
de cariño. Hoy que estoy más crecidito, no me importa que me recuerden
como eso; me agrada más que me reconozcan por mis letras que por mi
pasado familiar. ¡Cómo ha pasado el tiempo! ¡Cómo han cambiado las cosas
desde que ví a Roquito por última vez y que le dí la vuelta a Quezalte,
Praga, Cuba, México, Chile, San Salvador!... ¿Sabes?, me quedo perplejo al ver El Salvador de hoy y me
siento un poco triste al darme cuenta que mucho de aquello por lo que
tanto luché hasta el punto de dar la vida, aún persiste, de una u otra
forma. ¿Es que no han aprendido la lección? ¿Fueron acaso vanas
las palabras de todos aquellos que dijeron seguir mi línea? Yo no quiero
armas, ni guerras fraticidas, sólo quiero igualdad para poder descansar
por fin en paz. Me parece que fue ayer cuando el cura director del Externado
de San José me halaba las orejas tras mostrarme escéptico luego de sus
homilías, es que me gustaba cuestionarlo, saberlo todo, llegar al fondo.
Nunca me conformaba... Pero... fue allí donde pasé los mejores años de mi vida,
puliéndome como diamante en bruto, trabajando mi mente como cantera,
cultivando mis ideas y aspiraciones. Llegué al grado de despertar y abriendo los ojos me dí
cuenta que el mundo no es para “pendejos”, ¡perdón!, sino para los
que no se dejan y saben decir la verdad. Me enseñaron a ver, juzgar, criticar, actuar y celebrar, es
decir, a comprender mejor a los pobres y el mundo. Nunca fui pasivo, por
eso me tildaron de guerrillero y ...¡qué si lo soy o si lo fui!. Mis armas siempre han sido la pluma, el papel y mis ideas
junto a mis palabras. Armas tan poderosas que a muchos hirieron en lo más
profundo de su ego, podrido de odio, represión, avaricia y gula. Y es que mis obras, en especial “Taberna y Otros Lugares” (la
que más me costo), “Historias Prohibidas del Pulgarcito”,
“Pobresito Poeta que Era Yo”, “Monografía” y otras, vinieron a
darle un trancazo a los burócratas de mi época, tal era el caso que no
permitieron su difusión inmediata. ¿Qué pienso de la situación actual? (Carcajada) ¡Ja, Ja, Ja, Ja!, veo que las estructuras siguen
hartándose igual o mejor que antes, mientras los obreros se comen las uñas,
los pobres venden chicles, lustran botas, limpian parabrisas, se mojan,
asolean y se parten el alma por una miseria. Me llama la atención su nuevo invento: “los lanza
llamas”: ¡Es que el guanaco es tan cachimbón que se las ingenia para
sobrevivir!. ¿Sabes? me gustaría salir de aquí, de ese encierro
obligado al que todos llegamos, para andar libremente por las calles y
viajar de nuevo. Quisiera ir a Cuba para halarle las barbas a Fidel y decirle
que no se deje de los yanquis; a los puertorriqueños que les digan
“fuck you, keep out” a los gringos, que siguen utilizándolos como
conejillos de indias para sus experimentos armamentistas. Le regalaría mi premio “Casa de las Américas” a quien
ponga en su puesto a los capitalistas. Ante todo, quisiera decirte que tras de este mujeriego,
parrandero y otras cosas que dicen todavía de mi, hay un ser humano...
bueno, ¡había!. Recuerdo mi exilio. Sentí mucho miedo, hambre, dolor, es más,
cuando estuve en la cárcel, de no haber sido por el temblor que derribó
las paredes, creo que ahí mismo me hubieran dado matarili... Aún siento en el alma el dolor de mi pueblo sufriendo el
hambre de muchos, la represión... todo aquello que en vida me dediqué a
señalar, y que hoy veo que dio frutos, en muchos jóvenes que hoy viven
despiertos a su realidad y que no creen en “pajaritos preñados” y
tienen la fuerza para trabajar por la justicia y la igualdad. ¿Sabes una cosa? Nunca quise escribir mis poesías en un
lenguaje asequible porque éstas iban dirigidas a estudiantes,
intelectuales y curiosos como yo, pero también a los jerarcas. ¡Ah! Vos sabés que si lo leía algún soldado o alguien del
ejército me mataban rápidita; pero como eran unos burritos con fusil, no
captaban los baldazos que también iban dirigidos a ellos. Quisiera volver a nacer, para hacer lo mismo de hace 30 años
(sólo espero encontrar a otro Julio Cortázar o Miguel Mármol para que
me orienten). Recuerdo que ellos me motivaron a decir siempre la verdad,
sin importar la magnitud de ésta ni a quién señalaría. Siempre he sido
firme en mis ambiciones, pensamientos e ideales, los cuales aún en este
frío y oscuro sitio, conservo. A veces he llorado al ver desde acá como El Salvador sigue
siendo propiedad privada y que son pocos los que se hartan de él, y yo acá
sólo viendo; pero como siempre dije: Ni la cárcel me va a detener a que
siga escribiendo. Hoy, ni la tumba me lo va a impedir. Porque la poesía
revolucionaria se ha hecho para hacer la revolución. Roque
Dalton. PD.
Si te mueres por causa de defender la justicia y la verdad de los desposeídos,
tendrás un lugar acá en el reino en el que todos los bienaventurados
habitan. A
ti que eres periodista, te invito a que veas, juzgues, actúes, critiques
y perseveres; pero nunca te quedes callado. Sé
valiente, enfrentate al mundo, dale el valor que muchos niegan al
oprimido. Tienes
el coraje, tienes el valor y las herramientas: tus ideas. No
estarás solo, habrán muchos como vos, para
defender a El Salvador y a ser honestos y siempre dispuestos a
decir la verdad. |
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