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NUEVAS AUTORIDADES EN LA UES Y UN BLOQUE ESTUDIANTIL Mientras más escarbamos, más encontramos... ya saben qué ¿Quién será nuestro próximo Rector? ¿Y ustedes los de AGEUS qué es lo que quieren hacer con la universidad, pues? ¿Tenemos en la UES autoridades? PREPARÁNDONOS ANTES DEL CAMBIO |
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MODERNIZACIÓN
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¿Tenemos
en la UES autoridades? Por:
Jorge Guerrero Luna La pregunta que titula
este artículo no pretende enjuiciar a las autoridades salientes de la
Universidad de El Salvador, sino, más bien, poner en la discusión de la
opinión estudiantil, que las “futuras autoridades universitarias”,
buscan nuestra aprobación o se acercan a nuestras posiciones,
exclusivamente en período de elecciones. La pregunta, entonces, también
abarca a las salientes autoridades,
puesto que desde que buscaron nuestra aprobación en las pasadas
elecciones no volvimos a saber de ellas, como sucederá con las que sean
electas próximamente. Múltiples ejemplos pueden
narrarse respecto a ello en este artículo; sin embargo, los
reduzco a los casos en que cualquier estudiante se
acerca a solicitar informes sobre las actividades financieras de la
Facultad, Departamento o Escuela a la que pertenece, y encuentra
hermetismo y hasta maltrato de
parte de los empleados administrativos y autoridades universitarias. ¿Es
qué acaso la forma en que se invierten los recursos no es de nuestra
incumbencia? o ¿es qué no tenemos derecho a saber cómo funcionan los
programas de becas?, ¿qué se hace con el dinero de los parqueos, cuotas
diferenciadas y los cafetines?. La realidad nos ha enseñado, que para las autoridades
estudiantes existen exclusivamente en período de elecciones, cuando se
proponen ganar su simpatía y votos. Pero quiero recordarles,
que estudiantes no
solamente somos a quienes les imparten clases y que por tanto -por su
“inferioridad” profesional- se les pueda maltratar y atropellar en sus
derechos y aspiraciones. No reduzcan al sector estudiantil al
“nicho de mercado” que puede definir su llegada al poder
universitario. La intención de este artículo no es crerar un ambiente de
cortar cabezas a las salientes o futuras autoridades universitarias, sino,
más bien, hacerles un llamado de atención para que sus plataformas y
acciones respondan en profundidad a los intereses
estudiantiles y que no se queden en la retórica electoral, como
ocurre en las elecciones presidenciales, legislativas y municipales del país,
a las que esta universidad tanto critica desde sus cátedras o desde sus
órganos informativos, cualesquiera que sean. Como estudiante, estoy consciente de las dificultades que
enfrentan los docentes en sus ingresos salariales;
pero también me veo afectado por las incapacidades académicas o
por la poca idoneidad de los catedráticos que imparten las clases, sin
experiencia ni práctica alguna, en las materias asignadas. Estoy consciente que en algunas Facultades o Escuelas se hace
lo que se puede con los recursos con los que se cuenta (incluyendo los
maestros contratados), pero eso no es un pretexto para que se desarrollen
los programas a “la buena de Dios”,
improvisando en el camino y “apagando fuegos emergentes”, sin
una planificación que prevenga esos “incendios”. Si de problemas se trata, la universidad tiene hasta para
exportarlos, pero esa realidad no debe ni obstaculizar ni mermar los
planes de trabajo, que se supone se ejecutan de acuerdo a las prioridades
de toda la comunidad universitaria. El punto es ¿Cuáles son las
prioridades para las futuras autoridades?. ¿Será acaso, que como candidatos surgidos del sector
docente, dan prioridad a las necesidades de ese sector?, ¿o por el
contrario, al llegar al puesto se dan cuenta que los problemas con
apremiante necesidad de solución son los de los estudiantes? o en el peor
de los casos al ganar la rectoría, decanatos o jefaturas de Departamentos
y Escuelas deben repartir cuotas de beneficios para los sectores que les
apoyaron y que fueron decisivos en su llegada al poder. No tengo las respuestas a esas
preguntas, únicamente me queda recordarles que los estudiantes de
esta universidad, representan más del 75% de la población que compone la
comunidad universitaria. Enfoquen sus esfuerzos por responder a sus
necesidades, de acuerdo a su representatividad, sobre todo en estos
tiempos en que la nueva Ley
Orgánica nos permite mayor protagonismo en el quehacer
universitario. |
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